El General de División José Prudencio Padilla, mejor conocido como el Almirante Padilla fue el héroe de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo en el proceso independentista, por lo que Bolívar lo llamó El Almirante Nelson de Colombia.
Nació en Riohacha, algunos afirman que fue especificamente en Camarones un corregimiento en la zona rural del municipio Ríohacha ( Nueva Granada, hoy Colombia ), el 19 de marzo de 1784, hijo mayor de Andrés Padilla, de ascendencia africana y conocido como el maestro Andrés, porque se dedicaba a la construcción de canoas y de Josefa Lucia López de origen wayuú. Tuvo cuatro hermanos: Francisco Javier, José Antonio, María Ignacia y Magdalena.
Al despuntar la primera edad, como a los nueve años, empieza a trajinar al lado de su padre en las faenas del mar, a los catorce conoce al capitán de un barco de la Marina Real Española, quien le ofrece una plaza como mozo de cámara, luego por su diligencia a bordo es llevado al cargo de contramaestre de navío.
Trabajó y se preparó mucho en la Armada pero al presentarse un conflicto entre España e Inglaterra, en la batalla naval de Trafalgar en octubre de 1805 es hecho prisionero junto con muchos de sus compañeros. Permanece en prisión hasta 1808 cuando se firma la paz entre las dos naciones y va a España donde al poco tiempo es nombrado Jefe del Arsenal de Cartagena.
En 1809 contrae
matrimonio con la cartagenera Pabla Pérez Tapia, pero esta unión duró
poco; luego sostuvo relaciones con Anita Romero, hija de un teniente
coronel emigrado de Cuba, con quien vivió a partir de ese momento.
Para noviembre de 1811 cuando Cartagena sigue el
ejemplo de muchos pueblos de América Hispana y se declara libre e
independiente de España, Padilla se alista en las fuerzas patriotas.
En 1815, una acción dirigida por Padilla en el Golfo de Darién, frente a Tolú, le da como preseas de victoria el apresamiento de la fragata española Neptuno, luego el sitio de Cartagena ordenado por el Pacificador Morillo, le obligan junto a un buen numero de soldados y familias patriotas a emigrar. Al mando de la goleta “Presidente”, Padilla con el grado de teniente de navío toma rumbo a Haití y allí entra a formar filas al mando del General Bolívar quien lo pone a las ordenes del Almirante Brión. Toma parte en la Expedición de los Cayos y va a Margarita en 1816 y luego pasa a las ordenes del General Piar. Asiste en ese año a las acciones de Ocumare de la Costa y Carúpano. En 1817 está presente en la mayor parte de las acciones militares de Oriente y Guayana. En ese mismo año durante las acciones de Angostura, en un abordaje recibe una grave herida de sable en el rostro que le dejó permanentemente una cicatriz en la frente y en la mejilla izquierda.
El año de 1819 es el decisivo en la liberación de Nueva Granada, Bolívar planifica y emprende el paso de los Andes y Padilla toma acciones bajo las ordenes del Almirante Brión. Los realista de Riohacha, sabiendo de los triunfos y dedicación de Padilla a la causa de la libertad en las filas patriotas, hicieron preso a su padre y familiares e incendiaron su casa. Ya en las filas patriotas luchaba también su hermano Francisco Padilla.
En septiembre de 1821, después de la liberación de Cartagena, ya con el grado de coronel, al crearse los cuatros Departamentos de la Marina, el tercero de ellos, integrado por Ríohacha, Santa Marta, Cartagena y Panamá, se escogió al veterano José Prudencio, como Comandante Departamental.
Para
esa época Padilla es uno de los marinos más exitosos y conocidos por las
acciones de Cartagena y el norte de Colombia. Empieza así su ascenso
definitivo a la gloria... pero también empiezan los sinsabores por la
enemistad surgida con el General Mariano Montilla, debido a que una
mulata traída por Montilla desde las Antillas apodada “Zamba Jarocha”
(Juanita Rodríguez), abandonó al general para irse con Padilla; este
hecho según juicio de algunos historiadores, probablemente tuvo que ver
en los sucesos que culminaron con el juicio y condena del almirante Padilla. Por acusaciones de Montilla, fue llamado a Bogotá, pero en
agosto 1822 vuelve a Cartagena restablecido en su cargo como Comandante
General de la Marina
Un hecho lamentable se produce en septiembre de 1822,
Maracaibo que habíase declarado independiente y parte de la República de
Colombia, el 28 de enero de 1821, fue nuevamente asaltada y tomada por
el General español Francisco Morales.
A principios de 1823, Padilla inicia de acuerdo a lo planificado operaciones sobre Maracaibo, en ayuda eficaz a Montilla que iría por tierra atravesando la Guajira. Fricciones y malentendidos con el oficial no faltaron. Montilla propuso al Vicepresidente de la República, encargado del poder ejecutivo (pues el Libertador estaba en la campaña del sur), que relegara a Padilla a Cartagena. Por fortuna Santander no hizo caso de la insinuación. El 19 de febrero de 1823 la hoja de servicios de este brillante soldado se aumenta con el nombramiento que le hace el General Santander, de Comandante Supremo de Escuadra Colombiana. Ya obstentaba el grado de General de Brigada, más tarde ascendería a General de División, pero él era hombre de mar y tierra. Resueltas las inoportunidades se logran finiquitar los preparativos para la acción sobre Maracaibo que se ven coronada El 24 de julio de 1823 con la Batalla Naval del Lago, hecho de gran importancia en la historia de la República, pues esa acción fue la que definitivamente derrocó al poderío español en el norte de Sur América. José Prudencio Padilla es ahora el Héroe de las Tierras del Lago.
Pacificada la República empieza el trabajo político. Padilla en las elecciones del año 1825 sale elegido senador y en enero de 1826 esta en Bogotá para asistir al Congreso. Para mediados del año regresa a Cartagena, en donde en el mes de octubre le hallamos dedicado a trabajos políticos particulares. Así pasa el resto del año 1826 y parte de 1827.
El 10 de julio de1827, el Libertador llega a Cartagena y es recibido apoteósicamente. En casa de marino se celebró con un banquete el cumpleaños del Padre de la Patria. En esta oportunidad Padilla brindo con las siguientes palabras: El día de hoy, señores, nos recuerda el nacimiento del General Simón Bolívar. En el hizo la naturaleza los esfuerzos más extraordinarios para producir un ser que debía admirar el mundo entero ¡Bolívar es grande en la guerra, es grande en la política, Bolívar es grande en la ciencia del gobierno, Bolívar es grande por haber liberado tres repúblicas y Bolívar es grande por haber hecho la felicidad de Colombia... Los bienes de América del Sur todos vienen de Bolívar, su nombre lo encierra todo: Viva el Gran Bolívar!.
En el campo político de las naciones es imposible que pueda faltar la acción destructora de la envidia, la lisonja y la hipocresía, Colombia no era campo de excepción. Por ello al producirse en 1827 las actividades preparadoras de la Gran Convención de Ocaña, los bandos políticos favorables a El Libertador (conservadores o bolivarianistas) y los partidarios de Santander (liberales o santanderistas) empezaron sus luchas fieramente. Los uno para imponer su criterio político en base a la Constitución de Cúcuta y los otros para seguir en el status político sustentado en el centralismo . Padilla tomó banderas en defensa del primer bando que propiciaba un sistema federativo.
La malquerencia de Montilla contra Padilla por un lado y su despotismo y personalismo en el mando hizo sublevar algunas tropas de los cuarteles de Cartagena con motivo de la falsificación de actas eleccionarias. Para la fecha y en virtud a que el General Montilla iba como candidato al proceso elecccionario, pero los resultados le fueron adversos y quiso entonces forzar las circunstancias, haciendo firmar a los diversos oficiales un acta o representación. Algunos oficiales se negaron a firmar y vieron las represalias. Los perseguidos acudieron a Padilla, quien tomó la defensa de ese grupo. Montilla entonces preparo un expediente completo contra el Almirante, quien al llegar a Cartagena fue hecho preso y enviado a Bogotá, a donde llegó el 26 de mayo de 1828. Para esta época se consideraba a Padilla enemigo del Libertador, como resultado de las intrigas y malos informes y especialmente por el expediente amañado enviado por Montilla.
Ante los insistentes rumores, el marino con su ingenuidad y con su amor a la verdad mil veces aclaró que no era enemigo de Bolívar. Así lo aclara enfáticamente en una carta enviada al coronel Daniel Florentino O`Leary de fecha 28 de mayo de ese año, en la cual expone... “Es posible que el general Padilla sea el único oficial que en Colombia no tenga palabra de honor, para que esté como un insigne criminal, entregado a la vigilancia de un guardia y encerrado en una casa con los caracteres de presidio. Créame usted, querido amigo, que no puedo ser indiferente a la conducta que conmigo se ha observado injustamente, y mucho menos conformarme con las atroces calumnias de mis enemigos, presentándome como enemigo del Libertador: Yo enemigo de este gran hombre. Solo la perversidad de los míos puede imputarme semejante falta; sin embargo, los desprecio por su vileza, y espero tranquilo el día en que el Libertador conozca que lo han sorprendido y recuerde lo que me hicieron padecer en otros tiempos esos mismos que hoy se titulan sus amigos, solamente porque yo lo era de él, de buena fe. Mi conciencia reposa tranquila, pues estoy seguro de que jamás me ha ocurrido la idea de faltar a un hombre que ha sido y será siempre mi amigo más predilecto, como público, como particular...”.
La situación política tornábase cada día más anárquica. Por ello el fracaso de la Convención de Ocaña y las amenazas contra el gobierno. Ante estas graves amenazas para la salud de la patria hubo un pronunciamiento en Bogotá que impuso la dictadura y hecho por tierra el republicanismo presidencial. Pero Bolívar al frente del gobierno con amplios poderes, solamente cambiaba de presidente a dictador..
Este cambio produjo inmediata reacción en los grupos santanderistas quienes de inmediato aceleraron el plan de acción que tenían preparado para hacerse del gobierno. De una reunión precipitada de la Sociedad Filalógica, resultó el grave hecho realizado por Pedro Carujo, Luis Vargas Tejada, Florentino González, Ezequiel Rojas, Mariano Ospina, y otros, que atentan la noche del 25 de septiembre de 1828 contra el Libertador, que se salva huyendo del Palacio de Gobierno.
Padilla no concurrió a las juntas de los conjurados, no podía haber concurrido, pero ni aun ponerse de acuerdo con ellos, porque desde su llegada de Cartagena estaba preso y rigurosamente vigilado; pero dos de los conjurados quieren ponerlo en libertad esa misma noche matando al oficial que lo custodiaba, Padilla sale de la prisión y al día siguiente se le aprehende hallándose en el cuartel de artillería. Si Padilla era cómplice en ese extravío de pasión ¿No era natural que se hubiera ocultado o tratado de evadir de cualquier modo su persecución?. La misma confianza con que se hallaba en el cuartel de artillería, frustrado el golpe ¿No revela a todas luces que su conciencia nada le acusaba?.
El General Posada dice en sus memorias “Como se ve todas las apariencias condenaban gravísimamente al general Padilla, sin embargo, me consta y es un hecho que hoy nadie duda, que en el atentado del 25 de septiembre, no solo no tuvo parte, sino que no supo lo que pasaba ni la causa hasta que su prisión fue invadida”. Algo semejante dijo en sus declaraciones uno de los conspiradores, Florentino González, quien afirmo: “El General Padilla ignoraba completamente el plan de la insurrección, ni lo sospechaba siquiera, pues vigilado siempre por un oficial de superior graduación, nunca fue posible darle aviso de lo que se meditaba...”
Sin embargo fue juzgado breve y sumariamente y condenado al ultimo suplicio. Los enemigos de Padilla consiguieron su objetivo al verle destrozado completamente por las descargas de la fusilería... Pero no contentos con esa manera de terminar con un hombre valioso ordenaron que se le cumpliese otra ejecución: el ahorcamiento. Su cadáver fue elevado del sitio donde cayó liquidado, para ser llevado a la horca. Como si se hubiese temido que el Héroe del Lago, pudiera vencer a la muerte para ir contra todos aquello que le acusaron..
Mausoleo de Padilla en la Catedral de Riohacha
Unos piadosos monjes agustinos le llevaron hasta un vecino convento y en su templo le dieron cristiana sepultura, permaneciendo los restos en ese lugar por casi cien años. En 1923 el Gobierno de Colombia, ordenó el traslado de sus restos a Ríohacha, allí reposan desde aquella época en la Iglesia Catedral de Nuestra Señora de los Remedios y frente a ella en el centro de la plaza que lleva su nombre se encuentra la estatua del Almirante Padilla.
Catedral Nuestra Señora de los Remedios y Plaza Almirante Padilla
Riohacha ColombiaEl Héroe del Lago
Plaza Padilla - Riohacha. Colombia
Nota: Mariano Montilla además de su odio por Padilla ha sido considerado por los historiadores como uno de los principales enemigos personales de Bolívar. Augusto Mijares dice: era tal la inquina de Montilla que “ hizo cuanto pudo para hostilizarlo en los difíciles días de 1815 y 1816. Hasta parece que fue personalmente a la casa del Libertador a desafiarlo, cuando preparaba la expedición de los Cayos”. Ramón Díaz Sánchez por su parte hace referencia a que Mariano Montilla, entre otros, se opuso en 1815, a que Bolívar asumiera la dirección de la lucha armada, acusando al Libertador de ser el causante de los fracasos sufridos y lo tilda de incapaz. Otros inclusive dudan del comportamiento de Montilla para con Bolívar, en la Quinta San Pedro Alejandrino, durante los últimos momentos de vida del Padre de la Patria.
Jorge R. Hernández.
centinela del lago




No hay comentarios:
Publicar un comentario